No hay porque temer cuándo estamos en la voluntad de Dios


No hay lugar más peligroso que estar fuera de la voluntad de Dios, porque cuando tu estás en la voluntad de Dios, irás a dónde Dios te indique, a dónde Dios te guíe sin importar las circunstancias o peligros que puedas enfrentar en el camino, pues Dios estará contigo guiandote, cuidandote y respaldandote. 

Dios te pone en gracia, y aún tus enemigos los pone en paz (Proverbios 16:7). Ésto Dios lo hace cuando ésta complacido con el proceder de tú obediencia, porque te haz dejado guiar y dirigir por El. 

Un enemigo no es aquél que está en desacuerdo contigo, es más bien, quién busca destruirte. Eso equivale no solo a los enemigos físicos con dicha intención que antes sus malo sentimientos, el enemigo los usa para tratar de dañarte o hacerte la guerra. 

También equivale a los espirituales que tendrás que enfrentar de forma directa, cuando te dispones a obedecer a Dios completamente. El enemigo se va a levantar en tu contra cuando decides dejarte guiar Dios y le permites que te use para su gloria a través de tu ministerio o de lo que sepas hacer para Dios, que él Señor te haya dado el visto bueno.

Dichos enemigos espirituales te harán la guerra no por ser tú, si no porque tú le estás haciendo la guerra al agradar a Dios y hacer su voluntad. Todo el que se mete con Dios de verdad y comienza a consagrarse y abedecerle y hacer su voluntad, se convierte automaticamente en enemigo del infierno y de los demonios que en el habitan. 

Recuerda que Pablo hablo de la lucha que tendríamos con los gorbernantes de las tinieblas (Efesios 6:12). Por eso vemos que siempre que Dios nos envia a una asignación en la que El se va a glorificar, ya sea para evangelizar, en la misiones, al orar y reprender toda malicia en la vida de alguien en específico; al levantar una obra, cuando oramos e intercedemos fervientemente cada día por situaciones, en las madrugadas y toda hora; cuando vives una vida devota a Dios; cuando te dispones hacer discipulos conforme la voluntad de Dios, cuando decides agradar a Dios para hacer su voluntad y obedecer su voz para caminar con Dios... definitivamente tendrás al enemigo de frente tratando de impedir que lo logres, te estarás enfrentando a principados y gobernantes de las tinieblas que esten gobernando en el territorio que te metas bajo la dirección de Dios. Por eso debes estar seguro si es Dios que te envia, pues si es Dios, El te respaldará.

Pero la buena noticia mis amadas, es que no estamos solas, pues quién nos llamó y nos escogió, también nos preparó para la batalla. Quien nos envía es justo y fiel para guardarnos, librarnos de todo mal y darnos la victoria para su Gloria.

Chichas debemos entender que mientras estemos en su mano no hay de que temer, más bien, temamos al hecho de no estar en su mano; porque ahí si es un problema y puede que el enemigo nos destruya si Dios no mete su mano. Porque no podemos tratar de jugar a la iglesia, pretendiendo estar en la mano de Dios cuando no lo estamos; porque satanas y sus demonios lo saben, saben quien esta y no está en el Señor. Recuerda que como no podemos engañar a Dios, tampoco podremos engañar al enemigo; poque el también nos conoce. Mejor tomemos en serio las cosas de Dios y Dios nos ayudará, nos llevará de gloria en gloria.

Recuerda que el Señor ama a los que odian el mal; él protege la vida de sus fieles, y los libra de las manos de los impíos (Salmo 97:10). He aquí, Dios es el que nos ayuda; el Señor es el que sostiene nuestra alma (Salmos 54:4). El SEÑOR nos protegerá de todo mal; El guardará nuestra alma (Salmos 121:7). Asi que no hay porque temer, pues El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes (Deuteronomio 31:8).

Pablo nos dice: Ustedes no han sufrido ninguna tentación o taque que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados y atacados más allá de lo que puedan soportar o aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación o el ataque, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir (1 Corintios 10:13). Así que solo vive sometido a Dios, resistid al diablo y de ti huira (Santiago 4:7).

Escogidas, no hay porque temer si estamos en la voluntad de Dios. Si en Dios hemos confiado, entonces no debemos temer por lo que nos pueda hacer el hombre (Salmos 56:1), o el enemigo. Más bien abre tu boca y declara confiadamente con voz en cuello su palabra: "El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?" (Hebreos 13:6).

¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. (Salmo 42:11)

Mi amada, espero que estás palabras a través de éste mensaje te puedan ayudar a no temer de lo que pueda pasar cuando estas en la voluntad de Dios. Al enemigo le gusta infundir temor, nos envia dardos de temor, pero nosotras nos cubrimos con la Snagre de Cristo, y reprendemos todo temor en el Nombre de Jesús. Le pido a Dios que con su gracia quite todo temor que se haya podido albergar en tu corazón, para que puedas con plena libertar cumplir con su asignación en el nombre de Jesús. Dios te bendiga!!

Con amor, tu amiga y hna, Vanessa Martinez
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